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Introducción
La mayoría de las personas relacionan Fisterra con el verano. Con sus playas, sus vacaciones y la llegada de miles de visitantes. Sin embargo, cuando termina la temporada alta, este lugar sigue ocurriendo. Cambian los colores, el viento, el mar, la luz y la forma de recorrerlo, pero no pierde interés; en muchos aspectos, simplemente se transforma.
«Fisterra fuera de temporada» nace con la intención de contar esa otra realidad. No como una guía turística ni como una colección de recomendaciones, sino como un espacio desde el que comprender mejor este rincón de Galicia cuando el verano ya ha quedado atrás.
Nuestra intención es que, con el tiempo, esta sección reúna historias, observaciones y conocimientos que ayuden a descubrir un Fisterra diferente: el de quienes disfrutan caminando cuando sopla el nordés, observando el océano en invierno, entendiendo las mareas, el viento, las aves o la forma en que este paisaje cambia con cada estación.
Quien escribe estas líneas nunca ha hecho algo así. Más allá de unas pocas palabras al pie de una fotografía en redes sociales, nunca he escrito para los demás. No sé si seré capaz de transmitir todo lo que este lugar me hace sentir, pero sí tengo claro una cosa: quiero intentarlo. Porque, si dentro de unos años alguien piensa en Fisterra fuera de temporada y encuentra aquí una pequeña referencia para comprenderlo y disfrutarlo, todo este esfuerzo habrá merecido la pena.
¿Por qué nace Fisterra fuera de temporada?
El otro día se lo comentaba a Joana, una huésped que pasó solo una noche en La Casa de Ana. Le decía que tengo 55 años y que, a pesar de haber nacido aquí y de conocer este lugar desde niño, me sigue sorprendiendo lo que me provoca este entorno…
He de reconocer que las opiniones de la gente que se ha alojado en La Casa de Ana son excelentes y siento un enorme agradecimiento por esas palabras. Hablan de esa ubicación privilegiada, de los amaneceres, de la inmediatez con un entorno maravilloso…en fin, ahí están, en nuestra web para quien quiera echarles un vistazo, con las palabras de ellos, no las nuestras.Hablan por sí mismas.
Pero he de reconocer que la satisfacción que produce pensar que esta gente haya disfrutado de un entorno así y que se marchen impresionados de lo que les ha hecho sentir…
Eso es el pegamento que une a nosotros con todos ellos.
Porque eso que han sentido nosotros lo hemos sentido y lo seguimos sintiendo.
Y es como haber compartido con ellos unas pequeñas dosis de medicina.
Pero medicina de la buena.
De esa que no se vende en ninguna farmacia.
Porque al final esto va de algo más que un alojamiento en una ubicación inmejorable.
Va de que esa ubicación te conecta de una forma tan directa y con tal inmediatez a este entorno, que hace que aflore en uno la sensación de privilegio de estar donde está y de poder disfrutar de todo ello.
¿Qué pretende ser Fisterra fuera de temporada?
Fisterra fuera de temporada pretende ser un espacio donde recoger artículos que explican este rincón del planeta. No pretende ser una guía turística ni un manual de nada. Tampoco un lugar donde encontrar respuestas a todo. Al contrario. Muchas veces serán precisamente las preguntas las que nos lleven a seguir buscando. Porque estas cosas son así: unas cosas nos llevan a otras, generan preguntas y nos hacen avanzar y crecer hacia donde deseamos.
No escribiremos desde el conocimiento absoluto. Muchas veces tendremos que leer, preguntar, contrastar información y aprender. Y eso forma parte de la idea. Este espacio será también el reflejo de ese proceso.
Si con el paso del tiempo conseguimos reunir una colección de artículos que nos permita conocer mejor Fisterra y la Costa da Morte, habrá merecido la pena. Cada artículo que dé luz a preguntas que cualquiera de nosotros nos pudiéramos hacer, o simplemente que llame la atención sobre cosas que nos pasaban desapercibidas a pesar de tenerlas delante, o que explique cosas que dábamos por supuestas y en las que, por falta de reflexión, no habíamos reparado, habrá valido la pena.
Hay una frase que nos gusta mucho y que dice algo así como que no puedes querer aquello que desconoces, o que solo puedes querer aquello que conoces. Nosotros lo conocemos y lo queremos. Falta que quienes os acerquéis a este lugar lo conozcáis un poquito mejor para que entendáis por qué nosotros lo queremos tanto.
Y porque conocemos lo que La Casa de Ana permite dentro de este objetivo, que es conocer mejor Fisterra, es por lo que la vemos como un espacio para participar de este entorno, no para contemplar una postal.
Un lugar desde el cual, debido a su inmediatez con todo esto que queremos mostrar, resulta imposible abstraerse del entorno. La casa invita a participar, a salir, a ser parte de ello y a regresar con la sensación de haber formado parte, aunque solo sea por unos días, de algo muy hermoso que debemos cuidar para que nos dure muchos años.
Y, ojalá, también a llevarse esas sensaciones de regreso a casa y mirar con otros ojos el lugar al que cada uno pertenece.
Porque al final esto va de algo más que un alojamiento en una ubicación privilegiada. Va de un entorno que los que lo conocemos sabemos que, en cualquier época del año, nos muestra razones para disfrutar de un camino, del viento, del paisaje, de la lluvia, de los sonidos, de la soledad del monte o de la playa, del romper de las olas en la orilla o contra las rocas…
En fin, de tantas cosas que nos hacen bien, que desaprovecharlas es desaprovechar ocasiones para hacernos bien a nosotros mismos y a los nuestros.
Ese será, al menos, nuestro propósito.
Las preguntas
¿Qué está ocurriendo mientras contemplo el horizonte? Hay una brisa… ¿de dónde viene? ¿Del norte? ¿Del sur? ¿Qué significa? Si es que significa algo.
¿O mientras recorro un camino para alcanzar una playa? ¿Qué pájaro es ese que parece una gaviota, pero hay algo en él diferente? ¿Será el tamaño? ¿El color? ¿Es de aquí o ha recorrido miles de kilómetros antes de hacer un alto en estas costas?
¿Y el granulado de la arena de las playas? ¿Y los sonidos de las noches en calma? ¿Son garzas? ¿Son nutrias? ¡Yo qué sé! En la oscuridad todos los gatos son pardos!
¿Y esas huellas en la arena a primera hora de la mañana? Quien o qué anduvo por aquí mientras dormíamos?
¿Y esas dunas? ¿Estuvieron siempre ahí? ¿Y la playa? ¿Las corrientes están metiendo arena o se la están llevando? ¿Qué son exactamente las mareas vivas y las mareas muertas?
Y aquí hay vida por todos lados, a pesar de la presión humana a la que está sometido este lugar. ¿Cómo es posible? ¿Tiene que ver con el privilegio de este rincón del Atlántico? ¿O con unas corrientes marinas cargadas de alimento? ¿O con las dos cosas?
Estas son solo las primeras que se me ocurren. La mayoría tendrán una respuesta relativamente sencilla. Otras, seguramente, me obligarán a leer, preguntar y seguir aprendiendo.
Tantas y tantas preguntas…Y estoy convencido de que, con el tiempo, surgirán muchas más. Porque cuanto más conoces acerca de algo, más preguntas empiezan a aparecer, verdad?
Tampoco sabemos hasta dónde nos llevará este proyecto. Quizá dentro de unos años hayamos escrito sobre asuntos que hoy ni siquiera imaginamos. Y eso nos gusta. Significará que seguimos haciéndonos preguntas y que este lugar continúa sorprendiéndonos.
Y seguramente habrá artículos que despierten más interés que otros. Algunos responderán a preguntas muy concretas y otros simplemente nacerán de algo que nos llamó la atención durante un paseo, leyendo un libro o hablando con alguien que conoce este lugar mejor que nosotros. No hay un guion cerrado. La curiosidad será la que marque el camino. La nuestra y la vuestra (estaría genial que las preguntas fueran vuestras y nuestras, sería un síntoma de que este interés fuera mutuo).
En fin, esta es nuestra declaración de intenciones y ese será, al menos, el propósito de Fisterra fuera de temporada. Sirva este primer artículo para plasmarlo ante vosotros. ¡El tiempo dirá si la vamos cumpliendo!